Y por fin llegó el
día...¡ La excursión de fin de etapa!
El 23 de marzo muy
tempranito, a las seis de la mañana, 41 alumnos de 2º de
bachillerato, acompañados por los profesores Paco, Maribel y Carmen,
salimos en dirección a Lisboa.
La primera parada, en
“Boca do Inferno”-impresionante acantilado en la bahía de
Cascais-.
Después a Sintra, donde
descubrimos el espectacular “Palacio da Pena”, expresión máxima
del Romanticismo de SXIX. Todos recordaremos el pórtico del Tritón
( fue nuestro primer contacto con ese viento que nos acompañaría a
lo largo de nuestra estancia en la vecina Portugal).
Comenzamos la segunda
jornada tras un copioso y variado desayuno- como dice Paco, “el
desayuno es la comida más importante del día”-. Nos dirigimos con
guía hacia el Monasterio de los Jerónimos, en donde se hallan las
tumbas neomanuelinas del navegador Vasco de Gama y del poeta Luis de
Camoens (SXVI), y después visitamos la Torre de Belém, situada en
la desembocadura del río Tajo. Ambos monumentos fueron declarados
por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
Ya en pleno centro de
Lisboa, subimos en el elevador de Santa Justa ( 45 metros de altura);
algunos nos atrevimos a acceder al último nivel a través de una
escalera helicoidal y llegar a la terraza desde donde admirar una
impresionante panorámica de la ciudad.
Llegamos al ecuador de
nuestro periplo: el día 25 visitamos la villa de Óbidos, ciudadela
fortificada en la que se encuentra un magnífico castillo, y
recorrimos sus bellos rincones del medievo potugués. Esta villa está
declarada Patrimonio Nacional .
De Óbidos a Nazaré ,
con sus playas de arena blanca ( qué bien bailasteis, chicos) y
Alcobaça-
ciudad con un famoso monasterio, elegido en 2007 como una de las
Siete Maravillas de Portugal.
Día
26: todos al Oceanario de Lisboa, el segundo acuario más grande de
Europa con sus más de 450 especies diferentes. ¡ Im-pre-sio-nan-te!
Y
ya el viernes nos toca volver a casa, no sin antes hacer la subida
al Castillo de San Jorge y montar en el famoso Tranvía nº 28.
Una
excursión repleta de actividades, en la que también ha habido
tiempo para el ocio y la buena gastronomía: su bacalao, su arroz
caldoso y , cómo no, los famosos pasteles de Belém.
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